El rally

A esta hora las hordas sedientas y hambrientas estarían cumpliendo con el particular ritual de iniciar su procesión a la montaña, allí todo se iguala, allí todo se comparte, allí todo es fiesta.



La montaña sabe bien que una vez al año, debe prestar su imponente figura para que una multitud de feligreses de distinta habla y tonada puedan ejercer su pasión por los motores.

Allí se entremezclan y se igualan, no hay ricos ni pobres, ni banderas antagónicas, ni barrabravas.

Allí solo importa acomodarse de la mejor manera al costado del camino, cerca del vado o en plena sierra para ver pasar a sus ídolos, mientras eso sucede, comienza la vigilia, comienza la misa fierrera.

Es una escenografía de Fellini, ya el sol da el paso a la luna, y la noche habitualmente silenciosa en esos lares, se puebla de voces y de aromas, se prestan tablas y tenedores, se prestan sus parrillas y el rito se corona con el primer brindis de “Ferne”  esperando el asado y apostando en el amigable fogón, quién será el que más fuerte pase por el tramo, la música corona la escena, suena La Mona, le sigue el Negro Videla, el chaqueño invita a un trago, se mete Phil Collins, suenan  Los Palmeras y sin darse cuenta, podrán muchos capitalinos contemplar un espectáculo natural que solo es privilegio de los serranos.

El amanecer comienza , el rescoldo sirve para los primeros mates, la radio es una propaladora que a un ritmo infernal va arrojando datos de lo que se vivirá en la montaña, el silencio casi sepulcral está coordinado, todos tratan de escuchar la sirena del triple cero, el abuelo aconseja al nieto, el cordobés  al riojano, el argentino al escandinavo, pasa el Triple Cero, viene el Doble Cero, su sonido trepana y prepara tímpanos y alma, el Cabo y el agente piden prudencia, se acerca el Cero, la expectativa crece…, acaba de  pasar , en minutos como si fuera un gol del Daniel, del Diego o de Messi, la tribuna de montaña, estallara en un ensordecedor  grito de pasión, el inconfundible sonido del helicóptero lo confirma, viene el primero, comienza el show anual que dura pocas decimas de segundos, el polvo en suspensión dibuja un misterioso contorno alrededor del auto, el motor como una orquesta sinfónica ,suena a pleno, el derrape es inminente, ahí lo ves, ahí lo tienes…gritas y no te escuchan, los alientas y no se dan cuenta, es que vienen concentrados en el camino, señores ha comenzado el espectáculo gratuito, más convocante de Córdoba….El Rally Mundial…el Rally que este año no pudo ser pero que seguro en estas líneas lo viviste….Silencio de motores, silencio de montaña, Covid no te soporto más, andate por favor.
Ruly Juarez

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