Casl sanchez

Finales del siglo XX. Comienzo del Hermanamiento entre nuestra Ciudad de Deán Funes y la Villa de Marín, Provincia de Pontevedra, Galicia, España



Cristalizando la iniciativa de queridos “gallegos” y descendientes residentes aquí y allá, que pretendían consolidar los lazos iniciados tantos años antes con los primeros inmigrantes llegados a este norte de Córdoba, y que las máximas autoridades de ambos lugares aceptaron inmediatamente. 

En julio de 1996, una delegación encabezada por el ex Intendente Municipal Prof. Aido Hugo Bellina cruzó el Atlántico para formalizar la hermandad con aquella lejana villa, firmando un Acta de Hermanamiento y participando de la celebración de las Fiestas del Carmen. Luego, en enero de 1997, la visita fue retribuida por un grupo de marinenses encabezados por quien en ese momento era el Ilustrísimo Señor Alcalde de la Villa de Marín Dn. Augusto Casal Sánchez, oportunidad en la que se inauguró el Monumento a los Inmigrantes en la Plazoleta del mismo nombre, entre otras actividades. 

En julio de 1998 una Embajada Cultural deanfunense llevó artesanías, libros, danza folclórica, tango y canto a la bella región de las “rías baixas”. Muchos son los hombres y mujeres que propiciaron y participaron de este enlace humano y cultural que, por cierto, merecen ser nombrados. Pero hoy solo deseo recordar y volver a escribir el de AUGUSTO CASAL SANCHEZ, que quedará perpetuado en las placas de los paseos públicos de acá y de allá, como el del Alcalde de una ciudad europea que consideró que el estrechar vínculos con esta pequeña localidad cordobesa merecía la pena, realizando enormes esfuerzos por concretarlo. 

Hoy solo quiero recordar su calidez, su humildad y su respetuosísimo trato; su calidad de excepcional anfitrión cuando nos recibió y despidió en un aeropuerto; cuando posibilitó que conociéramos y saludáramos a los Reyes de España, agasajó a nuestra delegación en su propia casa y propició que conociéramos casi toda Galicia; su ¡hola rapaces! a nuestros adolescentes. Hoy, desde este confín del mundo y en nombre de quienes participamos del Hermanamiento e integramos aquella Embajada Cultural del ‘98, hago llegar las más sinceras condolencias a su familia y amigos. 

Hoy, el día de su muerte, digo: Descanse en Paz apreciado Augusto. Gracias por tanto y por todo. Fue un honor y un privilegio haberlo conocido.
Por Nené Paredes

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